
Después de navegar de regreso desde el Reino Unido a Esbjerg, desembarcamos las bicimotos y recorrimos los 12 Km. Que nos separaban de la frontera con Alemania. Nos disponíamos a cruzar toda Europa central y posiblemente no llegaríamos a tiempo a la clausura de la Expo-Sevilla 92.
Aunque era un cambio importante en los planes, no nos causó mucho daño.
Inmediatamente nos dirigimos rumbo a Frankfurt, ciudad donde vive Pablo, hijo de Alfredito, un amigo de Viña del Mar. Pablo también es músico y vivía con su compañera Renate. Nos ofrecieron su casa y



Suiza

Era verano y el pequeño país se nos ofrecía en su máximo esplendor. Nuestro siguiente destino era casa de Jitka, a la que habíamos conocido unos


Días antes de partir nos encontramos a una numerosa familia de chilenos, a través de la cual pudimos conseguir actuar para el dieciocho de los chilenos de Zúrich, lo cual nos dio el dinero suficiente como para pagar el transporte y los pasajes del tren. Así fue como salimos de la hermosa Suiza, no sin antes soltar unos grandes lagrimones de amistad por los maravillosos amigos que dejábamos atrás.

Italia


En Milán recibimos gran apoyo de Omar un Chileno cantor que trabajaba pintando casas. El nos ayudó a conseguir trabajo y amigos. El 12 de Octubre, día de la clausura de la expo Sevilla asistimos a un concierto en conmemoración de los 500 años del descubrimiento de América, en el Duomo, catedral de Milán. También pudimos ir en tren a pasar el día a Venecia ya que no

Francia

El frio hizo acto de presencia y nos hizo pensar en movernos de prisa.

Esa misma tarde conducíamos nuestras aguerridas bicimotos nada menos que por el Principado de Mónaco. Pequeño país mediterráneo lleno de lujo y riqueza.
Esa noche dormimos en una parada de autobús de un pueblo cerca de Nice, Villefranche-sur-Mer ; al día siguiente continuamos cruzando Niza y , siempre por la costa, llegamos a Cannes, capital

El camino a Montpellier fue muy frio y lluvioso, tanto que nos dificultaba el avance, era como si el viaje se resistiera a acabar. Pero así era, estábamos por acabar nuestro gran viaje. Solo nos faltaba recorrer los llanos de Narbona, Perpiñán y antes de cruzar la última frontera, Le Boulou. Pueblo imprescindible de visitar ya que Ivette, mi compañera de viaje, se apellida Boulou.
Después de recopilar información acerca de la procedencia del nombre del pueblo, por ende de su apellido, nos dirigimos a la última frontera de nuestro “gran viaje”.

España

Aún faltaban muchos kilómetros y días de dificultad para llegar a casa de Camilo y Rosa, quienes nos habían dejado su dirección de Barcelona. La bicimoto que yo llevaba, comenzaba a dar muestras de fatiga severa, cada vez era más difícil hacerla funcionar, además que la rueda trasera ya no daba más de si. Horas de paciencia y esfuerzo, para reanimarla y continuar otro tramo. Cruzamos Figueras y Girona, nos desviamos por la Nacional II, que se lee dos y no once, como creíamos al llegar. Cuando faltaban 30 km. Para la gran ciudad, llamamos a

Era Noviembre de 1992, finalizaba una de las etapas más apasionantes de nuestras vidas. Ahora solo había que descansar y coger fuerzas para afrontar el porvenir.